En 2012 descubrí el síndrome de Marfan. Hasta ese momento, era algo completamente desconocido para mí.
Ese mismo año, mi hermano fue operado de urgencia por una inminente disección aórtica, y, pocos meses después, mi padre por una dilatación aórtica. Afortunadamente, ambos están bien.
Con este panorama, decidí hacerme una revisión. El cardiólogo no tuvo dudas: aunque en mi caso era leve, tenía Marfan.
No lo recuerdo como algo traumático; más bien, hasta cierto punto, fue positivo. Por fin sabía lo que tenía y podía hacer un seguimiento médico regular.
No fue hasta que decidí ser madre cuando confirmé definitivamente el diagnóstico.
En ese momento se abrieron varios frentes: el embarazo teniendo Marfan y la posibilidad de seleccionar un embrión para evitar que mi hijo o hija heredara la enfermedad.
Al iniciar el tratamiento de fertilidad, una de las primeras pruebas fue un test genético que confirmó el diagnóstico. Después, se intentó la selección embrionaria, pero no fue posible obtener óvulos viables debido a mi edad (40 años en ese momento) y, quizás, también a la posible influencia del propio Marfan en su calidad.
Finalmente, me quedé embarazada mediante un embrión donado.
El embarazo fue considerado de alto riesgo, tanto por mi edad (ya tenía 41 años) como por el Marfan. Durante todo el proceso, tuve revisiones frecuentes con el cardiólogo para controlar la aorta.
Durante gran parte del embarazo se planteó que lo más recomendable sería una cesárea para evitar el esfuerzo de un parto natural. Sin embargo, tras un embarazo tranquilo, con la aorta estable y sin cambios, pude dar a luz a mi hija de forma natural, lo cual me hizo inmensamente feliz.
Eso sí, por recomendación médica y ante la falta de estudios concluyentes que descarten un mayor riesgo de dilatación aórtica, finalmente no opté por la lactancia materna, algo que me dio muchísima pena.
Hoy, un año después del parto, la recuperación está siendo muy buena. Mi aorta sigue estable y acorde a mi constitución, y mi pequeña crece sana. No puedo pedir más: la familia está completa y feliz.